Como ya expusimos en un post anterior en este mismo blog, la FIFA  prohibe la transferencia internacional de menores de edad en su artículo 19.1 del Reglamento sobre el Estatuto de Transferencias.

En este mismo artículo en su apartado segundo enumera tres excepciones que habilitan que un jugador menor pueda ser transferido

  1. El cambio de domicilio de los padres del jugador siempre que no sea por razones relacionadas con el fútbol de su hijo. 
  2. Que sea una transferencia entre países de la Unión Europea siempre que el jugador tenga entre 16 y 18 años. 
  3. Que el jugador viva a menos de 50 km de la frontera de su país y el club donde jugara tampoco esté a más de 50 km de dicha frontera.

Pero a estas tres razones que limitan y mucho el traspaso de jugadores y que, como contábamos en el post anterior han producido un conflicto entre las instituciones públicas CSD y la RFEF, la FIFA vía jurisprudencial, es decir, sin cambiar el citado artículo 19 sino mediante resoluciones dictadas y enviadas a las Federaciones Miembro, introdujo el pasado año tres nuevas excepciones para facilitar el traspaso de jugadores, pero sin perder el control y ante todo velando siempre por la integridad de los niños en el fútbol, como así viene haciendo además en programas como FIFA GUARDIANS.

Estas tres nuevas excepciones son:

  1. Se permitirá el traspaso de un menor por razones humanitarias sin sus padres. 
  2. Se permitirá el traspaso de un menor por razones humanitarias con sus padres. 
  3. Si el jugador es estudiante de intercambio.

Las dos primeras vienen a solventar un problema mayor, que la condición de refugiado de un menor y que gracias al fútbol tenga la oportunidad tanto él como sus familiares de salir de una situación difícil en su país.

Con respecto a la tercer, ya estaba prevista en la regulación la necesidad de que el jugador no se mudara por razones deportivas y así lo tenían que reflejar en un documento firmado por los padres. Esta excepción no es más que lo que la práctica ha producido, que los jóvenes futbolistas vengan a estudiar como “método” de entrada, aunque en realidad vienen a jugar al fútbol. Aún así, es un beneficio para el jugador esta obligación a la que se puede acoger, puesto que de todos es sabido que la formación académica es muy importante para el desarrollo del jugador.

Esperemos se cumplan los requisitos y consigamos que tantos nuestros jugadores nacionales como los menores extranjeros se formen ya no sólo como grandes futbolistas sino también como grandes personas. 

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