Es notorio y público el desconcierto general sobre el futuro del deporte. Tras la suspensión de Eurocopa, Olimpiada y ver cómo se desarrollan las competiciones sin público en fechas jamás antes contempladas y con medidas de seguridad inauditas, no podemos negar que el deporte ha cambiado.

La característica principal de la evolución del ser humano es la capacidad de adaptación, no sobrevive el más fuerte , sino el que se adapta a los cambios.

Es por ello que todos y cada uno de los que formamos parte del deporte, directivos, deportistas, periodistas, profesionales, políticos, padres, madres, niños, niñas y aficionados, hemos de cambiar nuestro concepto del deporte y contemplar dentro de la nueva normalidad, el nuevo deporte. 

Desde un punto de vista siempre objetivamente positivo, deberíamos empezar a pensar en que esta situación ha llegado para poner a prueba nuestra capacidad de adaptación y que como en muchas ocasiones el ser humano ha superado situaciones mucho más complicadas, ¿Porqué no vamos a hacerlo con el deporte?.

La mercantilización del deporte y los intereses económicos que suponen han creado una lucha de poderes por tomar las decisiones que afecta notablemente a los cimientos de esta noble actividad y hemos de ser capaces de modificar nuestros hábitos con un fin común, la continuidad de la práctica deportiva y la actividad física.

Esta situación nos debería hacer reflexionar sobre hacia dónde se había encaminado el deporte con la falta de valores que tanto preocupa a instituciones y organizaciones internacionales.

El esfuerzo, la disciplina, la constancia, el compañerismo y los demás valores  han de hacerse más notables ahora, cuando más los necesitamos y demostrar que juntos retomaremos la senda que forma la nobleza del deportista.

Aunque el deporte base es el cimiento del deporte profesional, es el profesional el que debe dar ejemplo para que las nuevas generaciones se empapen de estos valores y hacer que nuestros niños y niñas inicien un camino como deportistas lleno de oportunidades y que los forme no sólo como grandes deportistas sino como grandes personas. 

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